domingo, 28 de julio de 2024

Mitomanía sin prescripción

No hace demasiado, hablaba con mi amiga Sira

-avezada ella en la observación y análisis de los patrones humanos-,

sorbiendo edulcorado té y exhalando arsénico, benceno, berilio y cromo,

llegando, por fin, el dilatado coloquio a su cúspide analítica:

nuestros coetáneos fariseos.


Ahora ya no hay que estudiar una carrera...

¡hay que inventársela!

En su progresiva e inquietante indagación antropológica,

llegó mi amiga a escudriñar en los oscuros y decadentes pasajes de las redes sociales (arriesgando así su salubridad y lozanía intelectual),

rastreando en los más ocultos e impúdicos cobijos,

revelando así, lo que es capaz de urdir la sesera humana escudada por el anonimato o la despersonalización (voluntaria, no el trastorno).


Actualmente puedes crear tu propia entidad, todo aquello que sueñas ser”,

ella me explicaba, ya curtida en mendacidad y sainetes,

¡que la peña se inventa hasta títulos universitarios, profesiones, ex parejas!”,

continuaba exasperada y abatida,

augurando, imagino, lo que le espera a su nonato retoño: una consentida caterva de mitomanía sin prescripción.


¡Nunca en la historia de la humanidad coexistieron tal proporción de talento, belleza, triunfo y gloria en el mismo instante!


Si alguna entidad foránea nos observase, tan sólo a través de las fábulas que vendemos, creería fervientemente que este cúmulo de animales sociales,

famélicos y ávidos de reconocimiento o atención, inseguros e inestables,

está compuesto por semidioses.

Todo lo opuesto a la realidad, desgraciadamente.

viernes, 24 de marzo de 2023

La sombra del árbol


Hastiada de ornamentales farsantes y fariseos,

de novelescas hojas caducas que nunca me colman,

yo, que soy resistente encina, de avezada naturaleza,

esquivo el tocón que perdura conservando raíces.


¡Por fin he encontrado el sauce que me cobije,

qué me ampare con incendiadas ramas!

Ya no anhelo más que la perenne sombra de su corona,

que me enreda con cimientos de anhelo, me eclosiona.


Pero el árbol tiene emponzoñado floema,

intrincado tronco y dilema,

que dificultan el acceso y distancian del tacto;

hosca y severa resina le guarecen desde la plántula,

entorpeciendo el retorno a la vereda de su admirado flanco...


Permíteme podar la oscura hiedra que te cubre,

que limpie tus hojas de empozoñada tierra pasada....

Oscila entre mi insólito hálito y fragancia,

crece recio e incólume ligado a mi espalda.


lunes, 19 de septiembre de 2022

Reloj de arena

Volví a despertar cubierta por la capa de dilatada tristeza,

Melancólico vacío y demanda de solitud adherida a mi piel,

vacilando si este es el mañana que deseo

y el tiempo escapa a través del reloj de arena.


Nostalgia de un pasado reciente que atormenta con memorias

de lo que pudo haber sido, fue, y desertó.


Se emponzoñó el amor y la vehemencia

se vulgarizó la avidez y la pasión.

El deseo se tornó desidia, inapetencia,

y la conquista y disposición se aburguesó


Sucesión de hábitos y rutina insípida

que ni me colman ni me recargan,

y las heridas que no cicatrizan

postergadas con insustanciales vendajes de anhelo.


Y la a espera de restaurar lo que se vició

si es posible recuperar lo malgastado...


Mi mente que no da holgura, demanda,

inconformista y codiciosa, arde,

mi alma que suplica clemencia y calma,

serenando el vacío de erotismo y de cama.


lunes, 28 de marzo de 2022

Conexión

Desde el primer encuentro casual,

la voz, la piel, las parejas vibraciones,

los ingenios comenzaron a engranarse.

Sin contacto ni roce, clavaste tu aguijón

incitando la admiración y el asombro.


Pero no era el paraje oportuno.


Desgaste, caída y desconsuelo,

lapso de decisiones y catarsis,

que debieron tomarse mucho antes;

necesidad de despejar el camino, de desatarse...


Llegaron la dicción, los bagajes y los arpegios

fotograma a fotograma, hilaridad compartida,

almas que se anexan porque no pueden eludirse,

compartiendo instantes, rompiendo patrones.


Pero todavía era demasiado pronto.


¡Maldita gravedad indomable!

Lidiando por negar lo inevitable

y por fin la explosión de pasión contenida

el sabor adictivo, la carne que cautiva,

mentes en colisión que fusionan

y esa intensa mirada que todo penetra.


                             Para y por Marc,

viernes, 25 de febrero de 2022

Cerca del mar

Cerca del mar, de la orilla, quedaron sus memorias;

rastros lacerantes aún, castigan,

con notas sutiles de la sal de su boca.


Viajeros distantes creyeron leernos, desde la veloz ventana del tren.

Imaginaron, suspirando, nuestras vidas protegidas tras las rocas.


Observé su ardiente empeño, su oscilación...

escuché su verbo, sentí su tacto que abrasa, su pasión...

Esbozándome en su presente.

sin valerse del color exacto,

recitó desde la vacilación y el temor.


Pero la realidad que el viajero no advirtió,

lo que los ingenuos ojos no divisaron,

es que todo fue irreal, una codiciada quimera,

una fábula desesperada... que mi alma no creyó.


jueves, 3 de febrero de 2022

Black And Blue · Louis Armstrong


Ya vuelvo a las andadas...

Cama solitaria, discusiones con los muelles desgastados.


Y todo, porque yo tengo los dientes torcidos.


Desde que existe la ortodoncia todo el mundo tiene los dientes perfectos.

Clones unos de otros. Desde el extra sin líneas hasta la dependienta de una zapatería.

Ni Bowie, ni otros... todos huelen igual, saben igual y se parecen terroríficamente.

Codiciando lo mismo, repitiendo análogos patrones.


En busca de la perfección simétrica de lo redundante.

Estereotipos sin identidad propia, pero con aceptación colectiva.


Y regreso a mi destierro.

Porque yo tengo los dientes torcidos... y no mastico lo que sea.

Qué sería de mí...

 

Qué sería de mí...


si no hubiera roto cadenas

si me hubiera quedado donde no debía

si hubiera soportado inclemencias

o mirado hacia otro lado


Si no hubiera decidido mi camino

entre pinceles y colores, melodía y letras...


Qué sería de mí... si no creyera en mí