lunes, 29 de junio de 2026

Esas que son mis arrugas

 

Cuanto más me miras, ¡oh, sí, tú!,

banal ánfora de egoísmo, crueldad y avaricia,

más me envejeces.


Siento en mí esas miradas de soslayo

—que tanto escuecen—,

o las miradas acusadoras, que me retuercen;

o miradas inquinas, que son latigazos;

o las miradas sostenidas, que me interrogan.


Los surcos de mis arrugas son cicatrices,

secuelas de esas miradas que me sajaron,

señalándome, juzgándome, sentenciándome,

a lo largo de los años, sin anuencia ni demanda.



domingo, 8 de febrero de 2026

Donde dije digo, digo Diego

Rindo culto a esas personas,

de porte decidido y contundente,

tan pródigas en abanderarse

con rotunda y elevada certeza.

Esas que se mantienen en el tiempo,

insustanciales, escasas y ligeras,

olvidando su redundante fervor

con descarada presteza.


Baladíes que rectifican con apremio sin consecuencia.


¡Cómo me embelesa su verborrea!

¡Cuánto me persuade su jerigonza!

Mi fe poética se desborda con ellos

mudando mi severa corteza escéptica

a una devoción irrefutable a su firmeza.


Pueriles, son y serán,

sus aglutinadas estrategias.

Precisan complacer a todos

como costureros de la cautela,

ofreciendo raquíticas promesas

que nadie suplica o espera.

Son desmedidos oradores

que adulan con fariseo sostén

esos actos donde su amparo real,

verdaderamente necesario,

nunca se aprecia.


Genuina amistad de audios de Whatsapp.


martes, 21 de octubre de 2025

¿Por qué?

 

¿Por qué me despierto,

infinidad de mañanas,

con el paladar emponzoñado

de esta adherida sensación,

de no estar donde quiero

ni de dirigirme a donde realmente deseo?


¿Por qué en la oscuridad y penumbra

me asaltan los pensamientos

de desconsuelo y anhelo,

de vacuidad y descontento.


Me asfixia la egolatría e ingratitud de mis congéneres,

el menosprecio e ignorancia, la falta de amor prójimo,

la rabia y envidia disfrazada de veredictos que nadie ha instado,

y me veo, como en un sueño,

atrapada en el dolor por esos desatinados atrevimientos.


Y sólo tu música cura mi alma

y me da nueva perspectiva

alejando la duda y la mancha

la mendacidad y la mentira.


¡Qué sólo deseo vivir mi camino contigo!,

mi sinónimo de argentos bucles y manos de orfebre,

lejos de esos análogos -que de símiles tienen veintitrés peldaños-,

retirándonos mil distancias de sus venenos y falacias

para mirarnos desde cercanía que invita el arco de nuestros labios.

lunes, 9 de junio de 2025

PÁNICO A PERDER EL MIEDO (desquicie máximo)

 

Mi miedo no es a la muerte,

si no a la desconexión de mi mente.

Pero... ¿qué es la muerte si no?


Perder todos los recuerdos, las memorias, los instantes...

Perder el futuro.

Todo lo aprendido, todo lo errado.

Presencia. Propósito. Tiempo.

No poseer más lapso para seguir aprendiendo.


Ahora no.

Todavía no.


Miedo a no volver a reír acompañada.

Miedo a no volver a sentir miedo.

A olvidar todo lo hermoso que poseo,

al fundido en negro sin el siguiente fotograma.


Miedo a dormir sin despertar

y tan siquiera ser consciente.


Creo que escojo mi dolor...

Todavía no. No es el momento.

¡Elijo la incomodidad de mi dolor!

Pues me hace ser consciente de que sigo viva.

Por el momento.


sábado, 9 de noviembre de 2024

ATRAPAR AL MIEDO

 

Las pérdidas a mi alrededor me hacen anhelar el control;

me desarman, me vulneran y laceran

tornando mi fortaleza en miedo y urgencia,

pánico espantoso que devora capacidad y talentos.


Ahora tengo arrinconado a mi miedo,

pero quiero atraparlo en una celda inexpugnable,

en una galera de la que no pueda escapar;

controlar su voracidad y potestad; someterlo.


Porque el miedo mata la mente,

y esa es la pequeña muerte

que conduce a la destrucción total.

Y quiero no tener miedo. No quiero.


Construiré una trampa

que el miedo no podrá eludir...

Y eso me hará ser libre

para aceptar el dolor.



domingo, 28 de julio de 2024

QUIERO SER

Quiero ser agua para no detenerme

Quiero ser viento para perderme

Quiero ser libre para caerme

Quiero ser fuego para atreverme


Quiero ser piadosa para conmoverme

Quiero ser racional para protegerme

Quiero ser cabal para sosegarme

Quiero ser íntegra para complacerme


No quiero ser ella para no avergonzarme

No quiero ser él para no conformarme

No quiero ser perro para no someterme

No quiero ser tú para apreciarme y quererme

SEGUIR SOÑANDO

Suena el despertador

Me levanto

Hago cosas

Y me pregunto, si no estaré soñando


Paladeo el café

insípido

igual que ayer

Vuelvo a notar la sal en mis labios


Intento recordar

mi última risa

eco lejano

Siento mis manos frías


Debo estar despierta

pues me sangran los labios

escuecen por las lágrimas

secos, ateridos y agrietados


TÚ

Pánico a tener poco tiempo,

ahora, que te he descubierto.

Temor a perder tu aroma y tu tempo;

sin ti no hay motivo ni aliento.

Tú piel, tu voz y mirada,

que guían mi ritmo y camino.

Tus manos, tus bucles, 

tu piel besada,

mi futuro que adoctrino.



La crueldad de la nitidez

 mentir

verbo intransitivo

Decir deliberadamente lo contrario de lo que se sabe, se cree o se piensa que es verdad con el fin de engañar a alguien.

"mintió al afirmar que desconocía las actividades delictivas de sus colaboradores".

La mentira se define como la afirmación que realiza una persona estando plenamente consciente de que es falsa.


Quiero tener dioptrías para necesitar gafas

y evitar así la crueldad de la nitidez,

pues descarto utilizarlas, ¡sí señor!

Mejor vivir con ignorancia y placidez.


Quiero perder el olfato, padecer anosmia repentina;

desvanecer ese perspicaz sentido primitivo, involuntario e irracional

que me señala la falacia, alertando a mi cerebro,

dejándome solitaria con mi incredulidad y cautela.


Envidio la candidez y confianza de algunos

que no desvelan incongruencias y embustes.

¡Qué suerte la suya! ¡Qué afortunados!

Ingenuos portadores de latente desconsuelo

entre sonrisa bovina y quimérica alegría.

Reloj de arena

Volví a despertar cubierta por la capa de dilatada tristeza,

Melancólico vacío y demanda de solitud adherida a mi piel,

vacilando si este es el mañana que deseo

y el tiempo escapa a través del reloj de arena.


Nostalgia de un pasado reciente

que atormenta con memorias

de lo que pudo haber sido, fue, y desertó.


Se emponzoñó el amor y la vehemencia

se vulgarizó la avidez y la pasión.

El deseo se tornó desidia, inapetencia,

y la conquista y disposición se aburguesó


Sucesión de hábitos y rutina insípida

que ni me colman ni me recargan,

y las heridas que no cicatrizan

postergadas con insustanciales vendajes de anhelo.


Y la a espera de restaurar lo que se vició

si es posible recuperar lo malgastado...


Mi mente que no da holgura, demanda,

inconformista y codiciosa, arde,

mi alma que suplica clemencia y calma,

serenando el vacío de erotismo y de cama.

Mitomanía sin prescripción

No hace demasiado, hablaba con mi amiga Sira

-avezada ella en la observación y análisis de los patrones humanos-,

sorbiendo edulcorado té y exhalando arsénico, benceno, berilio y cromo,

llegando, por fin, el dilatado coloquio a su cúspide analítica:

nuestros coetáneos fariseos.


Ahora ya no hay que estudiar una carrera...

¡hay que inventársela!

En su progresiva e inquietante indagación antropológica,

llegó mi amiga a escudriñar en los oscuros y decadentes pasajes de las redes sociales (arriesgando así su salubridad y lozanía intelectual),

rastreando en los más ocultos e impúdicos cobijos,

revelando así, lo que es capaz de urdir la sesera humana escudada por el anonimato o la despersonalización (voluntaria, no el trastorno).


“Actualmente puedes crear tu propia entidad, todo aquello que sueñas ser”,

ella me explicaba, ya curtida en mendacidad y sainetes,

“¡que la peña se inventa hasta títulos universitarios, profesiones, ex parejas!”,

continuaba exasperada y abatida,

augurando, imagino, lo que le espera a su nonato retoño: una consentida caterva de mitomanía sin prescripción.


¡Nunca en la historia de la humanidad coexistieron tal proporción de talento, belleza, triunfo y gloria en el mismo instante!


Si alguna entidad foránea nos observase, tan sólo a través de las fábulas que vendemos, creería fervientemente que este cúmulo de animales sociales,

famélicos y ávidos de reconocimiento o atención, inseguros e inestables,

está compuesto por semidioses.

Todo lo opuesto a la realidad, desgraciadamente.

viernes, 24 de marzo de 2023

La sombra del árbol


Hastiada de ornamentales farsantes y fariseos,

de novelescas hojas caducas que nunca me colman,

yo, que soy resistente encina, de avezada naturaleza,

esquivo el tocón que perdura conservando raíces.


¡Por fin he encontrado el sauce que me cobije,

qué me ampare con incendiadas ramas!

Ya no anhelo más que la perenne sombra de su corona,

que me enreda con cimientos de anhelo, me eclosiona.


Pero el árbol tiene emponzoñado floema,

intrincado tronco y dilema,

que dificultan el acceso y distancian del tacto;

hosca y severa resina le guarecen desde la plántula,

entorpeciendo el retorno a la vereda de su admirado flanco...


Permíteme podar la oscura hiedra que te cubre,

que limpie tus hojas de empozoñada tierra pasada....

Oscila entre mi insólito hálito y fragancia,

crece recio e incólume ligado a mi espalda.


lunes, 19 de septiembre de 2022

Reloj de arena

Volví a despertar cubierta por la capa de dilatada tristeza,

Melancólico vacío y demanda de solitud adherida a mi piel,

vacilando si este es el mañana que deseo

y el tiempo escapa a través del reloj de arena.


Nostalgia de un pasado reciente que atormenta con memorias

de lo que pudo haber sido, fue, y desertó.


Se emponzoñó el amor y la vehemencia

se vulgarizó la avidez y la pasión.

El deseo se tornó desidia, inapetencia,

y la conquista y disposición se aburguesó


Sucesión de hábitos y rutina insípida

que ni me colman ni me recargan,

y las heridas que no cicatrizan

postergadas con insustanciales vendajes de anhelo.


Y la a espera de restaurar lo que se vició

si es posible recuperar lo malgastado...


Mi mente que no da holgura, demanda,

inconformista y codiciosa, arde,

mi alma que suplica clemencia y calma,

serenando el vacío de erotismo y de cama.


lunes, 28 de marzo de 2022

Conexión

Desde el primer encuentro casual,

la voz, la piel, las parejas vibraciones,

los ingenios comenzaron a engranarse.

Sin contacto ni roce, clavaste tu aguijón

incitando la admiración y el asombro.


Pero no era el paraje oportuno.


Desgaste, caída y desconsuelo,

lapso de decisiones y catarsis,

que debieron tomarse mucho antes;

necesidad de despejar el camino, de desatarse...


Llegaron la dicción, los bagajes y los arpegios

fotograma a fotograma, hilaridad compartida,

almas que se anexan porque no pueden eludirse,

compartiendo instantes, rompiendo patrones.


Pero todavía era demasiado pronto.


¡Maldita gravedad indomable!

Lidiando por negar lo inevitable

y por fin la explosión de pasión contenida

el sabor adictivo, la carne que cautiva,

mentes en colisión que fusionan

y esa intensa mirada que todo penetra.


                             Para y por Marc,

viernes, 25 de febrero de 2022

Cerca del mar

Cerca del mar, de la orilla, quedaron sus memorias;

rastros lacerantes aún, castigan,

con notas sutiles de la sal de su boca.


Viajeros distantes creyeron leernos, desde la veloz ventana del tren.

Imaginaron, suspirando, nuestras vidas protegidas tras las rocas.


Observé su ardiente empeño, su oscilación...

escuché su verbo, sentí su tacto que abrasa, su pasión...

Esbozándome en su presente.

sin valerse del color exacto,

recitó desde la vacilación y el temor.


Pero la realidad que el viajero no advirtió,

lo que los ingenuos ojos no divisaron,

es que todo fue irreal, una codiciada quimera,

una fábula desesperada... que mi alma no creyó.


jueves, 3 de febrero de 2022

Black And Blue · Louis Armstrong


Ya vuelvo a las andadas...

Cama solitaria, discusiones con los muelles desgastados.


Y todo, porque yo tengo los dientes torcidos.


Desde que existe la ortodoncia todo el mundo tiene los dientes perfectos.

Clones unos de otros. Desde el extra sin líneas hasta la dependienta de una zapatería.

Ni Bowie, ni otros... todos huelen igual, saben igual y se parecen terroríficamente.

Codiciando lo mismo, repitiendo análogos patrones.


En busca de la perfección simétrica de lo redundante.

Estereotipos sin identidad propia, pero con aceptación colectiva.


Y regreso a mi destierro.

Porque yo tengo los dientes torcidos... y no mastico lo que sea.

Qué sería de mí...

 

Qué sería de mí...


… si no hubiera roto cadenas

… si me hubiera quedado donde no debía

… si hubiera soportado inclemencias

… o mirado hacia otro lado


Si no hubiera decidido mi camino

entre pinceles y colores, melodía y letras...


Qué sería de mí... si no creyera en mí

miércoles, 5 de enero de 2022

Martillo en la mano derecha

 

Anhelamos perfilar el matiz exacto que ansiamos

y al toparnos con él

sólo queremos disiparnos...

Pavor. Cautela. Recelo.


Y prófugos, martillo en la mano derecha, impulsamos la destrucción

mientras con la mano izquierda, no soltamos el cabo que nos une a todo ese amor,

entrega y belleza.


Condenados por nuestra propio escepticismo,

el que nos hace dudar perpetuamente,

de todo aquello que hemos codiciado

por nuestro avezado recelo inherente.


Incapaces de reconocer lo que nuestros sentidos evidencian

azorados damos pasos cortos, siempre expectantes,

temiendo que con cada uno de ellos

resbalemos en el dolor y el desengaño.


Suelto el martillo, mi mano ya no obedece.

Sólo busca asir la tuya, y seguirte

enlazados con esa amarre inesperado,

desterrados de la mendacidad del linaje.



miércoles, 24 de noviembre de 2021

El mandril es él.

 

Erosiona orientar a un sinónimo,

predicar como se desnuda la belleza,

civilizar el alma viciada

por tanta premura y pereza.


Rutinas de trono adquiridas

por lapsos de inconsistencia

de abundancia sin apetito

y fragancia que sepulta ausencia.


No deseo abrir un camino

a la inepta limitación ajena

no quiero ser el maestro,

abatido libertador de cadenas.


Porque eso son las torpezas:

ignorancia y descarada osadía

que envalentona la soberbia,

dejando la estancia vacía

que aterida aspereza hospeda.


Para Amalia, mi hermana, mi amiga, la que calma mi mente, y comprensión, risas y sabio consejo me entrega. Gracias.

martes, 23 de noviembre de 2021

Entrenar la lírica

 

No existe una licencia de bardo..

No se aprende a ser poeta...


O grita desde las entrañas,

rugiendo,

o es placebo de manual.


No se puede entrenar la lírica.

No hay series que repetir.


El dolor del alma no se domestica.

Ni te acostumbras

ni se puede enjaular.